Espero no regresar pronto…

Cuando la prosa de la que estas más orgulloso parte de la depresión, el bloqueo literario es un buen signo. Así que supongo que me despido hasta tiempos peores.

 

 

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Libros

Soy adicto a la lectura desde que era niño. Tengo asperger, así que en ese entonces la literatura (ya fueran libros de historia, cuentos tradicionales, o lo que fuera) era una forma de abstraerme de un entorno social que no comprendía y sigo sin comprender, después, cuando descubrí las drogas encontré otras formas de abstracción, pero que nunca desplazaron a la literatura. Cuando tenía trece años descubrí una página de internet argentina (que ya no existe) llamada katarsis.net donde se podían descargar una colección de diversos autores malditos escaneados, hay que recordar que en ese entonces no había ebooks.

Lo primero que leí fue la traducción en castellano de Aullido de Ginsberg, quede como noqueado, nunca había leído nada parecido: “He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles…”  me parecía profético en ese entonces, pero nunca me imaginé cuanto… Recuerdo que trate de enseñarle mi descubrimiento a mi padre, que tras leer dos líneas me dijo que le parecía “escatológico”, yo no sabía que significaba eso, pero intuí que no le gusto. A mis compañeros de secundaria también se los trate de mostrar pero solo lo tomaron como un chiste sin importancia

Inmediatamente después encontré a A. Artaud. Si algún día tienen hijos, no les permitan leer a Artaud en su edad formativa. O crecerán idealizando la locura como una fuente de liberación de un mundo percibido como una cárcel conceptual.

Cuando entre de lleno  la pubertad y el pajarito empezaba tener ganas de juguetear, no tarde en encontrarme en Bukowski un compañero de tropelías. Me gustaba su humor sardónico y su misoginia de fracasado, a los catorce yo idealizaba el sexo tanto como todos, pero tener el fantasma de un cincuentón alcohólico y castigado por el acné me ayudo un poco.

Trate de encontrar esos libros en la pequeña y única librería de la pequeña ciudad de provincia donde crecí, pero no estaban, la sala de literatura estaba llena de realismo mágico sudamericano, las novelitas históricas reaccionarias de Krauze, y algunos clásicos.

Hoy veintidós de diciembre voy a Miguel Ángel de Quevedo para comprar algunos libros de regalo de navidad que sé que les van a gustar a mis padres, Alguien voló sobre el nido del  cucó de Kesey para mi padre, y Patagonia Express, de Sepúlveda para mi madre.

Las librerías están abarrotadas con una mayoría de  gente rica, que miran a su servidor como si fuera un teporocho que entra a pedir limosna, y bueno, que puedo decir, estoy tatuado, con barba de cuatro meses, y mi ropa la he usado los últimos dos días (menos mi ropa interior, hay que decirlo). Hay incluso un par de guardaespaldas a la entrada de la librería Gandhi. Al parecer esa gente considera que no pertenezco a su bonita librería elitista. Una señora toda enjoyada dice que anda buscando “un libro de una tal Ana Karenina”(sic)…

La literatura en mi país, como el arte, y la mayoría de lo que la gente llama erróneamente “Cultura” (hay que recordar mi formación en antropología) es solo otro bien de consumo de lujo y un bien que otorga status (cocaína intelectual).  Si quieres educarte con literatura en México solo tienes tres alternativas: Televisa,  poder gastar un mínimo de entre tres y seis salarios mínimos por un libro, o perder los ojos descargándolos por internet (si logras encontrar el tomo que estás buscando). Así perdió sus ojos su servidor, pero eso no cambia el hecho de que a veces, cuando tengo los recursos prefiera compra libros a por ejemplo comer, a veces cuando me avorazaba en las librerías (cuando se me pagaba como asistente de investigación, que es otra historia) solía comprarme unos siete libros  al mes y comer durante semanas pan o tortillas.

No es fácil encontrar libros “malditos” en México. La mayoría de lo que se publica en mi país son aquellos tomos que le gustan al poder hegemónico. A la fecha creo que ni siquiera se han publicado a los Beats en nuestro país. Creo que ni al pobre Miller… Lo más cercano que puedes encontrar son las prohibitivas y  españolizadas traducciones de Anagrama. No me malentiendan, no creo que el gusto por leer te haga más cabrón. La literatura que no es académica (ahora que lo pienso incluso la académica) no son sino castillitos en el aire.

Es un pasatiempo, un pasatiempo que puede ayudarte a tener distintas concepciones estéticas del lenguaje, que puede contarte historias bellas o demoledoras según te guste, pero que de ninguna forma te hace más inteligente, por más que con eso de los famosos hipsters se haya transformado en una moda tener conversaciones snobs sobre los autores que has leído. Visto de esa forma no es más que otra barrera hedonista para separarte del “vulgo”.

Por eso me da mucha tristeza entrar a una librería en México y encontrarme miradas de rechazo  social por el resto de los clientes. Esa clientela de clase media “intelectual” que descalifica lo que les extraño, y que ha ejercido un monopolio sobre lo que es literatura y lo que no lo es, son los mismos que aunque sean de supuesta izquierda observan pasivos (aun si se manifiestan el dos de octubre) como su nación agoniza. Son los mismos que a pesar de estar en contra del gobierno, lo legitiman al estar poco dispuestos a sacrificar su bienestar en el satus quo, por un futuro más promisorio. Si. Me asquea un poco la clase media “intelectual” de mi país, a pesar de haber nacido en su seno. Pero esos son otros temas.

 

 

Necesidades…

A veces siento que solo necesito:
Un baño caliente.
Una mujer que me diga que me ama al costado de mi cama.
Un revolver con una sola bala en el cajón de mi tocador.
Unos minutos más de gestación antes de mi nacimiento, solo para aclarar las ideas.
Los suficientes litros de keroseno para reducir a cenizas todas esas engorrosas versiones anteriores de mí mismo.
Unos cuanto miles de lapidas microscópicas para las neuronas perdidas.
Una tumba abierta para las decisiones no tomadas, las opciones ignoradas.
Mi vida en un libro de dibujos para colorear.
100 mg de Modiodal.

Luego recuerdo que no necesito nada de eso.
(Bueno tal vez el baño caliente…)
Solo vivir esta mi experiencia humana, con tanta intensidad con la que sea capaz.
Aunque esta sea corta, y así poder decir que hice lo que pude con lo que tuve, y que compartí con ustedes con sinceridad

Manifiesto Aperger

Espectro autista. Ese es el nombre del terreno desde donde veo pasar mi vida. Asperger. Una sola palabra que pretende delimitar mi percepción, y que de hecho lo hace puesto que nombrar es crear.

De todas formas, ¿quién era el tal Asperger? ¿Un psiquiatra, psicólogo, pedagogo? En todo caso un observador externo, otro médico-brujo de la modernidad, quizás uno más de aquellos que no hace tanto lobotomizaban disidentes. En todo caso les aseguro que el doctor Asperger era un neurotípico.

Asperger, una palabra sin significante, un apellido feo para nombrar esa singularidad interna e innombrable, porque como los viajes de peyote,  el lenguaje no se da abasto para expresar y representar.

Singularidad, en estos tiempos de “progres” hipócritamente “políticamente correctos” pareciera que la singularidad está de moda, hay una propensión e incluso promoción de cierto tipo de singularidades: un tinte original para el cabello, una idea novedosa en una reunión corporativa, un tatuaje o una perforación en un lugar poco frecuente…

Pero esas singularidades “atractivas” y premiadas socialmente solo responden a un mundo cada vez más deshumanizado en donde las masas aúllan por una migaja de individualidad, aunque sea en su expresión más superficial. Las singularidades premiadas son aquellas que favorecen el consumo en esta sociedad de capitalismo avasallante, mercadotecnia de falsa indivualidad para tu tarjeta de crédito.

Pues bien, eso no hace menos dolorosa la verdadera singularidad, aquella que te impide detectar los mensajes que para otros son evidentes, aquella que te ancla en lo que podría parecer (y a menudo parece)  un estado de desconexión perpetua con tus hermanos de especie..

No hay compensaciones para el Asperger. Tampoco hay cura, o aprendes a vivir con eso o la segunda opción derrotista más obvia.  Los medicamentos que te den los médicos-brujos, no son más que sedantes sociales, moldes para forzarte a encajar con docilidad en el marco de tu sociedad.

Pero no te engañes,  el mecanismo homogeneizador de nuestras sociedades posmodernas buscara excluirnos, desde las aulas de nuestra infancia  hasta el otoño de nuestra vejez. Si vives en un mundo de cuadrados y naciste siendo un circulo, no hay nada que hacer, se encargaran de apartarte del resto. Y si dejas que te aplasten, las cosas se tornan rápido una espiral descendente de determinismo del feo y depresión.

Mi consejo para mis hermanos del espectro autista nacidos y por nacer: No intentes encajar, aférrate a tu singularidad con uñas y dientes. Desconfía de la moral, defiende la ética. Busca motivación en la inspiración, si no puedes encontrar inspiración en el humano búscala en la naturaleza. No dejes que decidan por ti, si cedes aunque sea un milímetro, el molde tratará de imponerse. Para nosotros encajar es mutilarse.

No te engañas cuando percibes la estructura de mentiras que nos rodea. Hubo un tiempo en la antigüedad, y aun en el presente en ciertas sociedades no occidentales, en el que éramos socialmente aceptados en nuestra singularidad. Pero este es el tiempo y el lugar que nos tocó vivir, y solo podemos ser quienes somos.

Y no todo está perdido, si tienes suerte encontraras gente que te quiera (y si eres un maldito afortunado, tal vez que te ame) dentro de tu singularidad. Entre los otros “raros”, excéntricos, excluidos, rebeldes encontraras algunos. Ten cuidado con el amor romántico, y más aún con su idealización, pero no te cierres a la posibilidad. Recuerda que SOLO TÚ puedes vivir tu vida.

Y si duele. Pero eso es bueno, significa que aún no eres un autómata insensibilizado. No caigas en el solipsismo si puedes evitarlo. Y  busca una brecha para burlar el sistema. Ten cuidado con tu voluntad no la desperdicies porque es difícil de reencontrar. Cuídate de las adicciones duras, ya sean emocionales o químicas.

Ya lo dijo Krishnamurti: “No es signo de salud el estar adaptado a una sociedad profundamente enferma.”

Carne transitoria.

Todos los días.
Transenuente transitorio, solitario endémico.
Trascendiendo de todo juicio menos el propio.
Transitando los baches de mi vida.
Transgrediendo la programación impuesta.
Todos los días.
Transcribiendo lo aprendido en lucha cotidiana.
Trasnochando corazón.
Transfigurando certezas.
Transpirando mi existencia fluctuante a quien quiera recibirla.
Transmutando las heridas en experiencia viva.
Transhumante nomade de paisajes interiores y exteriores. Que no viaja para escapar sino para reencontrarse en otros rostros.
Todos los días.
Transformandome en quien quiero ser.
Este espíritu que responde a nombre de León.

Solola 2015.

Le dicen “independencia”…

Dicen que antier fue día de la independencia. ¿Independencia de quien?, fue una guerra sangrienta que tenía oportunidades de convertirse en una revuelta indígena que cambiaría el orden hegemónico, manipulada por unas cuantas familias criollas que la transformaron en un simple cambio de poderes.
Y yo reflexiono mientras veo el día aparearse con las aguas del Lago Atitlan , a una latitud distinta de la tierra que me vio nacer, pero cerca de la tierra que vio nacer a mi abuela, mi segunda madre. Mi abuela que tuvo que huir de su tierra cruzando el Suchiate a hombros de su padre para evitar un fusilamiento silencioso contra algún muro olvidado de dios en algún rincón de Escuintla.
La sangre que corre por mis venas es sangre viajera. Mestiza. E n mis venas buscan reconciliarse la carga kármica de los conquistados y los conquistadores. Producto de mil éxodos y exilios. Ahí el buscar construirme en mis pasos. El vagar parece un dictado de unos ancestros anónimos dispersos en cuatro continentes.
La bandera de mi tierra desangrada por parásitos sin corazón, me llena de tristeza. Independencia dicen, ¿pero independencia de quien? ¿De los abortos de humanidad que nos gobiernan? ¿De los intereses corporativos que han concesionado el 30% de mi país para extracción de gas y minas de cielo abierto? ¿Que hubieran sentido aquellos que me legaron esa dosis de sangre prehispánica que corre por mis venas, al ver sus montañas guardianas del agua, volverse un cráter contaminado por cianuro?
¿Que se festeja el quince de septiembre en una nación con más de 100.000 muertos desde el 2006., 26 mil 366 desaparecidos desde el 2007, y 281.000 desplazados desde el 2009?
¿Que se celebra en una nación en donde la declaración ficticia de una guerra contra el narcotráfico, por parte de un gobierno que se mimetiza y parece mantener una relación simbiótica con el crimen organizado, sirve como tapadera para eliminar líderes campesinos, activistas varios, y reporteros de medios libres?

Yo celebro mi propia independencia individual, soy libre para construirme como quiero ser. Para prepararme para ser un guerrero primero en lo interno y luego para luchar contra aquellos que convierten las aulas en cementerios, aquellos que entierran a nuestros héroes. Me declaro su enemigo.
Pero no como aquellos que se proclaman revolucionarios de facebook, ni de aquellos que solo levantan sus voces y sus puños en las manifestaciones, y nunca han pisado una comunidad rural marginada. La lucha esta con aquellos que han resistido en su vida cotidiana, como sus antepasados lo hicieron por 500 años, en todos aquellos pueblos donde la gente se levanta a las cinco de la mañana para cuidar la milpa que alimentara a su familia. Por aquellas madrecitas que con inmenso amor tiran las tortillas al comal, con aquel nixtamal del que los antiguos creían que formaba nuestra carne.
No luchare como aquellos que se declaman revolucionarios de la academia, recitando a Foucautl, Hobbes, Chomsky, como coloridas aves tropicales, y que no se dan cuenta que con su jerga pseudo intelectual, y su gusto por la complejización del lenguaje, no crean más que nuevas murallas que los separan de aquellos que creen defender? ¿Por qué no traducir el Leviatán de Hobbes, El Vigilar y Castigar, de Foucault en palabras que la gente normal pueda entender? Yo lo creo que lo he logrado a grandes rasgos en conversaciones informales con pescadores, campesinos, y artesanos viajeros.

Y aquí, al sur de nuestra frontera una nación de ocho millones nos dio una lección que deberíamos de aprender. Lo que pase a partir de ahí es secundario, pero que en tiempos de la plutocracia, una nación con una historia de violencia, opresión y desigualdad como la de Guatemala, pueda sacar a su presidente sin un solo tiro en la calle, es un ejemplo. Ojala le quite a algunos de mis compatriotas ciertos complejos de hermano mayor que tienen sobre las naciones centroamericanas.

Una para el camino.

Te juro carnalito que venía esquivando vibras como los boxeadores esquivan jabs. Venía bajoneado, con la sensibilidad a flor de piel que quienes me conocen perciben como rasgos antisociales. Sentía que la tristeza pronto volvería a morderme el corazón, pero nel. No me deje. No hay que darle un paso en falso a la tristeza. No cuando estas rodeado de vida en continua interacción. Me di cuenta mientras me lavaba los dientes y vi a una arañita devorando una mosca a lado del lavamanos. Y ahí estaba todo, vida y muerte en una sola esquinita.
Si vamos a vivir más vale forjar buenos recuerdos, ya que todo es susceptible a caer en pedazos en cualquier momento eso es lo que cuenta, dejar unos trocitos bonitos de nosotros en corazones ajenos y ver como germinan.
Esa es la verdadera redención: dignificar la vida siendo coherente con tus propios valores, la bondad desinteresada. El valor de asumir el dictado del corazón. Esa será mi redención.
Por lo pronto voy viviendo rápido, comiéndome la vida en bocados jugosos, y en cualquier momento puede acabar el show. Yo lo asumo. Pero será una vida bien vivida, ya veremos hasta donde me conduce.